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Por: Dr. Juan Gabriel Segovia Hernández

El modelo de economía lineal (extraer-fabricar-consumir-tirar) conlleva un uso intensivo de recursos naturales y crea una presión insostenible sobre el medio ambiente. Esto ha ocasionado una creciente demanda de recursos no renovables y renovables hasta un punto en el que los costos de producción se han elevado y los sitios de extracción de recursos de fácil acceso están por agotarse. A este fenómeno se atribuye la escalada de precios y, junto con esta tendencia, ha aumentado la competencia ocasionando que disminuyan las utilidades de las empresas debido a la reducción en el valor de su producción. La sociedad gradualmente está siendo consciente de este hecho y cambiar el modelo de economía lineal se percibe como una prioridad. Adicionalmente, con esta modificación se está contribuyendo al cuidado del medio ambiente y se está abriendo la puerta al desarrollo de nuevos modelos de negocio, a la creación de empleo y a la optimización del uso de los recursos naturales. La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de acelerar la transición hacia modelos sostenibles como elemento clave en la fase de reconstrucción. Y la economía circular se fija como palanca para la modernización industrial.

En 1987, las Naciones Unidas definieron la sostenibilidad como lo que permite “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades propias”. El desarrollo sostenible ha emergido como el principio rector para el desarrollo mundial a largo plazo. Lograr este desarrollo, de manera equilibrada, es posible a través de tres pilares: el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente. En otras palabras, el concepto de sustentabilidad facilita entender que estamos ante un mundo con recursos naturales escasos y necesidades ilimitadas, una población siempre creciente, un desarrollo económico que ha venido dándose con base en tecnologías ya obsoletas (con un consumo energético desorbitante que además genera una gran contaminación). Todo este panorama que está ya generando efectos climáticos adversos nos ha llevado a comprender que existe una capacidad límite de sustentación para el planeta.

En los sistemas económicos establecidos actualmente, los bienes son producidos, utilizados y desechados en el marco de una economía lineal donde el flujo tiene un principio y final definidos. Esta forma como ha operado la economía durante los últimos años no abona al concepto de sostenibilidad, que es tan importante hoy día Para mitigar estos efectos, un nuevo sistema económico propuesto es el de economía circular.

El concepto de economía circular presenta una gran relevancia en la evolución de la economía global como una alternativa a la economía lineal que ha sido principalmente adoptada en el pasado y como una solución para poder implementar en forma efectiva el concepto de sostenibilidad. La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende. En la práctica, implica reducir los residuos al mínimo. Cuando un producto llega al final de su vida, sus materiales se mantienen dentro de la economía siempre que sea posible. Estos pueden ser productivamente utilizados una y otra vez, creando así un valor adicional.

Las fortalezas del sistema de economía circular se dirigen a eliminar los desperdicios de la cadena de valor para lograr el beneficio cuantificable de reducir los costos directos de materiales y disminuir la dependencia de recursos. Asimismo, su incorporación en la fase de investigación y desarrollo da lugar a la fabricación de tecnologías de mayor calidad y duración. Por otro lado, debido a los procesos circulares, la economía se encuentra menos expuesta a las fluctuaciones de precios de materias primas resultando en un uso más eficiente de los recursos en términos de volumen y valor. Adicionalmente, favorece la apertura de oportunidades de negocio para empleadores al desarrollar experiencia en desafíos legales, mecánicos, operacionales e intersectoriales en materia de soluciones circulares.

En años recientes la Ingeniería Química busca desarrollar procesos más seguros, con eficiencias muy altas de los equipos, reducir tamaños de los mismos y costos de operación, además de generar la menor cantidad posible de residuos y obtener la mayor cantidad de productos con menor consumo de materia prima. La Ingeniería Química se encuentra desarrollando nuevas tecnologías con aplicación inmediata en la industria (química, farmacéutica, de alimentos, biotecnológicas, entre otras), para poder incorporar efectivamente el concepto de economía circular y generar soluciones que abonen a la sostenibilidad. Para ello se requieren tiempo de investigación y de personas ingeniosas y críticas para su desarrollo. Con estas novedosas tecnologías se buscan equipos más eficientes y de menor tamaño y mejor aprovechamiento de la materia prima para minimizar la generación de residuos.

Los grandes retos de la economía circular, a través de la Ingeniería Química, son desarrollar tecnologías que cambien hacia una industria que aproveche al máximo las materias primas, utilice las mínimas cantidades de agua y energía, genere las menores cantidades de residuos y genere productos fácilmente degradables y reusables. Para ello en la Universidad de Guanajuato estamos trabajando en desarrollar nuevas estrategias, para poder implementar el concepto de economía circular, realizando investigaciones en donde los procesos industriales sean económicamente rentables, energéticamente eficientes, utilicen de la mejor manera los recursos usados como materias primas, sean seguros y ambientalmente amigables.

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